En la jerga común de los argentinos, cuando hablamos del folklore a secas, nos referimos normalmente a la música -con sus respectivas coreografías- folklórica, tan rica en géneros y en variaciones según la región.
Cada género tiene su baile, y cada baile su historia, y es hermoso poder tocar y bailar distintos temas sabiendo el origen, y el por qué de cada paso y movimiento.
Algunos se bailaban en la gran ciudad, principalmente Buenos Aires, y tienen similitud con los bailes de salón europeos, lo cual encuentra su explicación en el intercambio cultural que ocurrió durante 1.800 entre Argentina y los países del otro continente. Otros, en cambio, nacieron en el campo o en los fuertes fronterizos, estos últimos como celebración de las victorias obtenidas en los enfrentamientos con los indios.
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